El estilo arquitecónico de la casa tiene también un peso específico en la decoración. De este modo, una edificación modernista de principios del siglo XX suele presentar techos altos, paredes con molduras o zócalos, chimeneas de mármol y suelos de azulejos hidráulicos o tarimas de madera, que probablemente valdrá la pena restaurar y recuperar. Y eso, condicionará la tendencia decorativa, que deberá estar acorde con su pasado noble.

Decoración clásica
El clasicismo se identifica con los sofás tipo chéster y los modelos de respaldos cortos y brazos curvos, así como con los tapizados capitoné; también son infalibles las piezas de mobiliario de anticuario, en cualquiera de los estilos y épocas, y los tejidos más ricos y suntuosos, como el terciopelo, la seda, los brocados y los damascos.
En cambio, una casa de arquitectura actual, de espacios amplios, sin apenas compartimentaciones entre las estancias, con estructuras metálicas y grandes paredes de cristal, nos inspirará un interiorismo basado en piezas de diseño contemporáneo, tapicerías lisas en colores neutros, paredes blancas que creen un telón de fondo impoluto y muebles de líneas muy rectas y depuradas, sin apenas ornamentaciones.

Decoración actual
Este estilo impone también la preeminencia de materiales fríos como el acero inoxidable, el cristal o los lacados (en acabado brillo o mate), así como las maderas teñidas en colores oscuros y algunas variedades exóticas como el wengué, el zebrano, la teca o el iroco.
