Los expertos en decoración recomiendan no usar más de dos o tres colores base en una estancia, para conseguir ambientes agradables y relajantes. La elección del color es una decición muy personal, pues no todos reaccionamos de igual manera ante un mismo tono: el amarillo o el rojo, que para muchos puede ser un color estimulante y alegre, resulta demasiado agresivo para otros. Así que el único consejo posible es escoger una gama con la que realmente nos sintamos cómodos.

Elegir la gama de color
La elección de la paleta de color
Si no estamos muy seguros de la elección de la paleta de color, una buena idea consiste en recortar fotografías de varias revistas de decoración en las que aparezcan ambientes que nos resulten agradables. Al final de la selección, tendremos una idea aproximada de las gamas que más nos gustan para cada estancia.
Tres esquemas de color a tener en cuenta
En función de los tonos elegidos se puede hablar de tres esquemas de color.
El esquema tonal
El esquema tonal es un patrón que consiste en seleccionar dos o tres tonos de un mismo color (blanco, blanco roto y blanco almendra, por ejemplo). Esta opción es acertada para los que quieren lograr ambientes serenos, pero su aparente sencillez es engañosa. En realidad no resulta fácil crear un esquema tonal que se muestre dinámico e interesante.
Esquema armónico
Otra posibilidad es combinar tonalidades que están próxias en el círculo cromático, como los marrones con los tejas o los naranjas, o los azules con los malvas. Esta coordinación produce un esquema armónico y, como el anterior, resulta acertado para conseguir atmósferas integradas y equilibradas.
Esquema de contraste
Y por último podemos decantarnos por crear un esquema de contraste, basado en colores opuestos, como el naranja con el azul, o el rojo con el verde; sin duda, ésta es la opción más arriesgada, pero también la que permite recrear unos ambientes más dinámicos y estimulantes.
